Castillo Corvin, Timisoara y Lago Balaton (Viaje por Rumanía en Autocaravana VII)

El relato de nuestro viaje por Rumanía termina con la visita a un castillo espectacular y a una de sus ciudades más bonitas, Timisoara. Y para tener un regreso relajado antes de comenzar la rutina del trabajo un par de días de "playa" en el lago Balaton en Hungría.

El castillo Corvin (Corvinilor en rumano), también conocido como castillo de Hunedoara por la población en la que se encuentra, data del siglo XV y aunque por fuera parece conservarse en perfecto estado, por dentro las estancias están bastante deterioradas y  además están vacías (no tiene nada que ver con la visita al castillo de Drácula en Bran)
Aún así llegados hasta aquí creo que merece la pena entrar y recorrer sus dos plantas y parte de su muralla, así como una pequeña mazmorra en el sótano un tanto siniestra ya que han recreado en ella algunas escenas de tortura medieval. También hay una sala con algunos utensilios de la época, pero no vayáis esperando un  museo o mucho que ver al margen de la arquitectura del lugar.

La visita nos costó 16'87 € (2 adultos, un estudiante y el permiso para fotos) El recorrido es libre pero para no perderse ninguna sala lo mejor es ir siguiendo los carteles numerados que comienzan en el patio central y sirven de guía.
Y antes o después de la visita os recomiendo que bajéis hacia el pueblo y os alejéis un poquito para tener otra visión distinta del castillo, en lo alto de la colina completamente rodeado de vegetación. Una perspectiva mucho menos típica (no nos encontramos ningún turista lejos de los muros del castillo) pero que sin duda ofrece una bonita foto.
Hacemos noche en un camping  de camino a la ciudad de Timisoara, donde llegamos al día siguiente a las 10:30 (11:30 hora rumana). Queríamos aparcar a una distancia de uno o dos km del centro pero solo encontramos zonas de pago y, aunque lo intentamos, somos incapaces de encontrar una tienda donde comprar el permiso o de entender las instrucciones para abonar el importe a través del teléfono. La app que nos descargamos para ello solo está en rumano y además desconocemos los códigos de colores que rigen el aparcamiento, así que desistimos y nos vamos a aparcar a un centro comercial a unos 5'5 kilómetros de la plaza más importante del casco antiguo, la plaza Uniiri.
Se trata de una enorme plaza peatonal rodeada de edificios con fachadas de colores y estilo predominantemente barroco.
En su centro destaca la columna de la Trinidad (1740) y rodeándola hay edificios emblemáticos como la catedral católica, la iglesia serbio-ortodoxa o museos como el de arte.

Cerca de allí hay otras plazas y calles por las que merece la pena pasear; en muchas se puede observar la gran influencia que el Art Nouveau tuvo en la ciudad. 
Es un lugar que desprende todavía mucha de la magia que debió tener en otros tiempos y que por suerte está recuperando. Aunque muchas de las fachadas, al observarlas de cerca, se ve que están en un estado de deterioro muy grande, también había muchas con andamios porque estaban siendo restauradas y otras que ya lo habían sido. En mi opinión fue la ciudad de Rumanía que vimos en mejor estado de conservación. La primera ciudad de Europa en usar la luz eléctrica para alumbrar sus calles, allá por 1884, está recuperando todo su esplendor.
Paseando nos acercamos hasta la zona del bastión y la fuente de los puntos cardinales, que realmente no tienen nada reseñable, cruzamos por delante de la sinagoga y atravesamos varios parques que en esta ciudad abundan. 
Una de las calles (sino la más) bonita que encontramos es en realidad otra plaza peatonal, la plaza Victoria, pero su aspecto alargado, su enorme tamaño y su configuración le dan más apariencia de bulevar que de plaza. Presidida por el edificio de la ópera en uno de sus extremos, se prolonga a través de una bonita zona ajardinada bordeada por locales en los que comer o tomar un café sentado en sus terrazas. En su centro podemos contemplar nuevamente una columna con la loba capitolina cuya historia ya conté en un post anterior.

Para encontrarse finalmente con el parque de la catedral donde hayamos, como su nombre indica, la hermosa catedral ortodoxa.
Acceder a su interior es gratuito y merece la pena.
Ya de regreso hacia nuestra autocaravana y fuera de lo que sería el casco antiguo nos topamos con esta otra iglesia, también ortodoxa.
Ha sido una suerte que nuestro último día en Rumanía lo hayamos podido pasar en una ciudad tan bonita. Finalmente y a pesar del desesperante comienzo del viaje, nos llevamos buen sabor de boca por todas las cosas hermosas y lugares nuevos que hemos visitado.
Los últimos dos días de nuestras vacaciones nos detenemos en un camping de Hungría y los dedicamos única y exclusivamente a relajarnos paseando y nadando en el magnífico lago Balaton.
La primera vez que vinimos a este lago fue en un viaje de camino a la preciosa Budapest y en seguida nos pareció el lugar perfecto para unos días de descanso.
Lo que más nos maravilló fue que su fondo es de arena super fina y su temperatura sorprendentemente agradable, en verano el agua está a una media  de 25°C. Y aún tiene más ventajas que la hacen ideal para bañarse y es que, pese a ser un lago gigantesco (79 km de largo x 14 de ancho), su profundidad no supera los tres metros, con lo cual puedes caminar y caminar dentro del agua durante mucho rato y alejarte un montón de la orilla sin que llegue a cubrirte. Nosotros la llamamos de broma "la manga del mar menor húngara" 😎 La principal diferencia es que sus playas son de hierba más que de arena y que el agua es dulce ¡claro!
Es, como digo, un lugar perfecto para descansar tras un largo viaje y puede ser una alternativa estupenda si se viaja con niños y no se quiere prescindir de unos días de baño.
A nosotros además nos regaló una de las puestas de sol más bonitas que hemos visto nunca.

Si queréis consultar el viaje completo o algún otro destino de Rumanía podéis hacerlo en el primer post del viaje, donde os cuento también nuestra experiencia agridulce con este país.

Info para autocaravanistas 🚍
El castillo Corvin tiene parking de pago, pero nosotros lo pasamos de largo y a unos 500 m pudimos aparcar muy cerca del castillo por la parte de atrás.
Hicimos noche en el camping "Route Roemenie" de Minis (Strada Principala 298) a 150 km de Hunedoara y 78 de Timisoara.

46°08'01"N 21°35'53"E  46.133653, 21.598213. Uno de los campings con más espacio de los que hemos visto en Rumanía, con pradera y sombras. Los servicios aceptables, como en todos los otros campings hay para vaciar poti pero no para desaguar. La noche fueron 17 €.
En Timisoara aparcamos en el centro comercial "Shopping city" junto a un Carrefour enorme.
En el Balaton estuvimos en el camping "Napsugar" en la población de Fonyod. Se trata de un camping gigantesco con mucha sombra y plazas muy amplias, los precios varían según el tamaño entre 18 y 35 € día. Los cuartos de baño son malos, las duchas especialmente pésimas, muy pequeñas, sin puerta (solo cortina) y sin espacio donde dejar la ropa. Lo mejor del camping es que tiene su propia playa privada (de hierba) con lo cual ir a bañarse es muy sencillo, también tiene en las inmediaciones restaurantes, chiringuitos y se puede ir dando un agradable paseo al pueblo. Por cierto, las vías del tren pasan bordeando el Balaton con lo cual es necesario cruzarlas cada vez que se quiere acceder al lago.

Y hasta aquí el resumen de nuestro recorrido por Rumanía, espero que os pueda ser de ayuda a los que decidís emprender viaje por allí; tened en cuenta que se hizo el verano de 2017, los problemas con las infraestructuras de los que os hablé en post anteriores es de esperar se vayan solucionando con el tiempo.

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